Derrota por 68-74 ante Molina Wolves en un partido que se nos escapa en el último cuarto, pero que vuelve a dejarnos una idea clara: cuando nos centramos en defender, correr y tomar buenas decisiones, somos capaces de competir.
El partido comenzó con dificultades en ataque. Molina Wolves cerró bien nuestras primeras opciones y nos costó encontrar alternativas cuando no conseguíamos llevar el balón al poste bajo. Poco a poco, mejoramos en defensa y empezamos a correr, encontrando ahí nuestras mejores situaciones y consiguiendo darle la vuelta al marcador.
Sin embargo, nos faltó regularidad. Cuando dejamos de estar concentrados atrás y no somos capaces de frenar las penetraciones, nos cuesta mucho más jugar con ritmo y encontrar buenas situaciones en ataque. Aun así, conseguimos mantenernos por delante y llegar al descanso con una ventaja de un punto (31-30).
Tras el paso por vestuarios, el partido siguió una dinámica parecida. Nos costaba mantener la concentración necesaria para defender y salir rápido al contraataque, aunque conseguimos llegar al último cuarto cuatro puntos arriba.
El comienzo del último periodo fue muy bueno. Alcanzamos una ventaja de ocho puntos gracias a buenas acciones defensivas, transiciones rápidas y buenos mano a mano en ataque. Pero, cuando mejor estábamos, dejamos de hacer aquello que nos estaba funcionando. Molina Wolves aprovechó nuestras desconexiones para darle la vuelta al marcador y, aunque intentamos reaccionar, ya no tuvimos tiempo suficiente.
68-74. Una derrota de la que debemos aprender y que nos vuelve a señalar el camino: defender, correr y tomar buenas decisiones. Todavía tenemos mucho que mejorar, tanto individualmente como en nuestro juego colectivo, pero sabemos qué necesitamos hacer para competir mejor.
Esta semana recibimos al Estudiantes de Cartagena, el domingo a las 17:00 en el pabellón Adolfo Suárez. Una nueva oportunidad para seguir creciendo y trabajar en la regularidad que necesitamos.
Seguimos trabajando.